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Spiritualized – Everything was beautiful

22 abril, 2022
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Siempre que una banda de larga trayectoria que ha hecho discos imprescindibles en el pasado presenta un nuevo trabajo, cuesta creer que vayan a ser capaces de igualar (ya no digo superar) esos discos que llevan tanto tiempo con nosotros. Supongo que somos escépticos por naturaleza y que tenemos grabado a fuego en el cerebro aquello de “cualquier tiempo pasado fue mejor”, y a priori nos parece imposible que un grupo vaya a conseguir otra vez despertar las sensaciones que despertó en nosotros hace 20 años.

El primer album de Spiritualized es de 1992, hace exactamente 30 años. Su obra maestra “Ladies and gentlemen we are floating in space” es de 1997, hace 25. Si no contamos “And nothing hurt” (disco que no nos alegró la vida precisamente a los fans de Jason Pierce), su anterior disco es de hace 10 años. Así las cosas, todo parecía estar en contra de que Spiritualized nos fuera a entregar algo bueno. ERROR.

“Everything was beautiful” (Bella Union, 2022) es una enormidad de disco. Lo es porque desde que empieza hasta que acaba tienes la sensación de estar escuchando a un grupo único, capaz de hacer cosas únicas, lo es porque desde que empieza hasta que acaba lo reconoces y sabes que te pertenece, pertenece a aquel chaval que en 1997 alucinaba con las explosiones sónicas de J. Spaceman y sus enfermeros espaciales. Lo es porque han vuelto a demostrar que conocen los elementos con los que trabajan y que saben cómo sacarles el máximo rendimiento: la belleza de la melodía de “Always together with you” y su amanecer al amor; la contundencia screamadélica de “Best thing you never had (the D song)”; la psicodelia intergeneracional y lennoniana de “Let it bleed (for Iggy)”; la pausa y el detalle de “Crazy”; el imparable subidón sonoro de la enormísima “The mainline song”; las gaitas guerreras y célticas (que no suenan pero están) de “The A song (laid in your arms)”; el apocalipsis hecho música de “I’m coming home again”…

Elementos conocidos y combinados a la perfección, contundencia sonora emocionante y melancólica, veinticinco o treinta años de recuerdos que han vuelto. Todo ello convertido en algo difícil e inesperado: un discazo.