Hace poco, recuperando un viejo recopilatorio «manual», que ruló por nuestro círculo de amistades allá por el 2000/2001, como promoción de la puesta en marcha de una pequeña distribuidora local llamada Canciones huérfanas, saltó esta canción. El estribillo vino a mi mente raudo como un conejo, demostrando lo asombroso que es el funcionamiento de la memoria cuando a la música se refiere.
La canción se estrenó como cabeza de un CDEP, y luego se recogió en el primer disco del grupo, «Too blind to hear».

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