
Me resultaba complicado encontrar el punto exacto en el que retomar el proyecto Octopus en esta web, ya que tres años sin aparecer es mucho tiempo y en ellos han pasado muchas cosas, musicalmente hablando (y de otro tipo). ¿Por dónde volver a empezar a hacer entradas después de tanto tiempo?
Finalmente, como siempre suceden las cosas, me encontré con el motivo perfecto para recuperar las publicaciones en el Octopus de casualidad. Este pasado jueves Rosa me avisaba de un nuevo evento en el espacio Rio Lagares de Vigo, dentro de un ciclo llamado Escoitas Disonantes, organizado por una nueva entidad cultural viguesa, A Disonante Cultural. El ciclo consiste en escuchas colectivas de discos escogidos cada uno de ellos por un «moderador» o conductor, que sobre la escucha del propio disco va comentando (con la deseable participación del resto de asistentes) todo lo que ese disco en concreto le hace sentir o como conectan esas canciones con su vida. Parecía, pues, una interesante manera de acabar un jueves.
Cuando llegamos allí, y el evento estaba a punto de empezar, descubrimos que había una directísima conexión con El Jardín de Octopus: detrás de A Disonante Cultural están nada más y nada menos que Paco Lamilla, unos de los integrantes de la plantilla del Octopus en su época de papel, y su pareja, Leni Pérez. Aunque Paco no estaba ese día, y la escucha fue dirigida por Leni, en ese mismo instante supe que la primera entrada del Octopus en este nuevo retorno tendría que ser sobre este tema.
En esta ocasión en concreto la escucha estuvo protagonizada por Laura Jordán, una artista multidisciplinar de origen (parte) vigués, que venía a presentar su primer EP, «Leila», publicado a través de A Disonante Cultural. La escucha de las cuatro canciones de «Leila» fue un rato muy agradable en el que pudimos disfrutar de una propuesta aparentemente pop (en cuanto a trabajo de melodías y de arreglos se refiere) pero con una cierta diversidad rítmica en el fondo que, según palabras de la propia Laura, hace que cada canción pertenezca a un género diferente, y que de ese modo cuente una historia diferente.
De este modo la tarde del jueves me trajo unas cuantas buenas noticias: reencontrarme con nuestro viejo compañero Paco (y ver que sigue perdiendo tiempo y dinero con su amor a la música), conocer una nueva propuesta musical muy interesante, explicada por la propia autora, y tomar definitivamente la decisión de que había llegado el momento de volver a escribir entradas en este viejo fancine. Vamos bien.
