
Podría ser lo más lógico, pero no es lo más habitual que un grupo vaya creciendo y mejorando con cada disco, forjando una trayectoria ascendente y entregando mejores canciones según van pasando los años. Con este segundo disco largo, los valencianos The standby connection lo han conseguido.
Viejos conocidos del Octopus, The standby connection comenzaron con un fantástico EP para Discos de Paseo, con los que acabarían editando su primer album, “Ace tone” (Discos de Paseo, 2017). Tras un largo camino, sembrado de alguna canción por aquí y por allá, editadas en formato digital (algunas de las cuales han acabado en este nuevo disco), Miguel Matallín, Paco Grande, Jesús Sáez y Ramón Manzaneda han facturado este segundo trabajo en el que todo, todo, ha crecido enormemente.
“The standby connection” (No Aloha records, 2026) profundiza en el camino tomado por el grupo desde el minuto uno (incluso diríamos desde el minuto -1): respetar las directrices de lo que podríamos llamar rock alternativo neoyorquino, que nos llevan desde Velvet underground a Luna. Pero aquí hay mucho más que un ejercicio de estilo. Aquí hay grandísimas canciones como “2024” (estoy enganchadísimo), “Dreams”, “We can hide in LA”, o “MB”, dedicada al productor norteamericano Matthew Barnhart, y que cuenta con la participación de Britta Phillips y Dean Wareham.
Mejores canciones, mejores ideas, más contundencia, más personalidad… lo que decíamos al principio: el mejor disco que han hecho.
